Era una tarde lluviosa, ella estaba muy triste con la mirada perdida en las colinas; no entendía el porque de esa despedida. Eran tantos los proyectos que habían realizado juntos, tantas tardes de cabalgata; y se esfumaron como el aire.

Se resistía a tanto dolor, quería que todo volviera atrás; pero como. No había una forma real para poderlo hacer. Se quedó con ese pensamiento, dando vuelta en su cabecita; algo se le iba a ocurrir.

Salió a caminar, por las colinas con su sombrilla, toda vestida de rosa. Era una bella jovencita. Empezó a escuchar un revoloteo a su alrededor, giró para ambos lados y no vió nada.

De pronto sientió al oído, una voz muy suave que le dijo:…”la solución la encontrarás al final del arco iris”. No sabía quien lo había dicho, y siguió caminando como si nada hubiera ocurrido.

Al día siguiente estaba arreglando su jardín, viendo hacia las colinas ahí estaba el hermoso arco iris; y recordó lo que le habían dicho al oído. Subió hasta ella había un caballero sobre su corcel, el sol le daba a pleno y no pudo verle bien la cara. Se acercó a él, no lo podía creer era su gran amor; que había vuelto a buscarla.

Cuento irlandés.